La brisa que mece los pastizales
2 Jul 2008 por piluso
La brisa tornaba gris lo que mecía y en poco tiempo dio la vuelta al mundo, fue asi de sencillo, los colores se tornaron grisáceos, eso si respetando la tonalidad, como un televisor blanco y negro, decían los viejos, que por eso mismo lo vieron muy normal.
Mucha gente se escondió en sus casas y eso los salvó de tornarse grises, y aunque las autoridades decían que ese fenómeno no afectaba la salud pública, esa gente permanecía recluida, comiendo lo que tenían en sus despensa, incluso preferían morir de hambre que volverse grises, entonces los bomberos forzaban las puertas, para encontrarse los cadáveres de la familia, claro que en muchos casos eran rescatados y salvados, al precio de volverse grises, pero era imperioso hacerlo.
En el campo, en lugares muy remotos perdidos en la montaña, mucha gente resistìa en sus casas, y se habían echo trajes que no dejaban entrar la brisa y salían a cazar o buscar alimentos, todo gris pero que se podía comer sin mayores problemas. La cuestión, decían algunos, era no exponerse exageradamente a la brisa, siendo así parece que el organismo resistía y mantenía los colores, claro que hubo casos de gente que perdía sus colores en las manos y en todas aquellas partes que habían estado expuesto demasiado a la brisa, una brisa que no hacía daño pero que persistía día y noche, interrumpiéndose a veces algunas madrugadas, que eran cuando los colorados, como empezaron a llamarlos los blanquinegros, salían de sus casas a buscar provisiones.
En muchos lugares los colorados fueron quemados vivos en sus casas o les quitaban a sus hijos, muchos los culpaban de ser los responsables de lo que estaba pasando y de nada valía que el gobierno saliera a poner orden, las razzias nocturnas terminaron con mucha de esta gente que era torturada, asesinada y en muchos casos violadas, porque se había convertido en un raro y exquisito placer hacer el amor con una colorada.
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