La factoría
Posted by Raul Lilloy on Julio 25th, 2008 at 09:51am
“En su momento fue un gran descubrimiento y rápidamente pasamos a probarlo, primero en algunos pueblos aislados y finalmente, nos contrató una de las tres compañias del planeta y el éxito fue rotundo, tanto que ya no hay policías y los ejercitos están reducidos a su mínima expresión, los queríamos eliminar de la faz de nuestro planeta, pero ellos se excusaron en el peligro de una invasión alienígena, muy gracioso,muy gracioso; claro que antes de ustedes, estuvo la nave Karnak, lo tripulaba gente muy simpática, amable, pero pronto empezaron a darnos recomendaciones e incluso creo que hasta pensaron en que podían liberar algunos de los habitantes de la factoría y nos cruzamos a tiros; pudieron huir con la nave bastante averiada y nunca más supimos de ellos.
Usted parece distinto, veo que nos escucha y es tolerante, y por cierto que respeta el principio de la libre determinacion de los planetas. Como le decía, descubrimos que debíamos manejar a los trabajadores no por el miedo, sino por cosas positivas y exacerbamos sus deseos, lo que llevó a que fueran felices a trabajar y dejar su alma en las factorías, la cosa es mas compleja pero de modo simple funciona como se lo he dicho.
Pasando a otro tema, nos interesa hacer algún negocio con usted, su nave tiene tecnologías desconocidas para nosotros, solo necesitaremos unos días para estudiarla y luego se la entregaríamos y a cambio de eso usted dirá como quiere que le paguemos.”
Esas fueron más o menos, las palabras del personaje, una suerte de mago del marketing de Cardelia, le dije que no, estaba muy apurado y tenía que cumplir un cronograma, insistió y como le seguía diciendo que no el prepotente llamó a unos guardias, los dos guardias quedaron achicharrados, y la sala se llenó de humo, tomé al mago de la mentira del cuello y le dije, o me deja llegar a mi nave o a usted le va a pasar lo mismo. Me condujo a la nave pegando grito para todos lados, diciendo que no me hicieran daño. Subimos junto la nave, le dije que al final, se la iba dar a conocer, que era lo que el quería y respondió con un entusiasmo medio desganado.
Mientras nos alejábamos y su planeta era apenas como un grano de arena, me pidió que lo retornara, le contesté que lo haría pero que primero debía enseñarle la nave. Lo llevé a la cabina de despresurización, y cuando lo dejé allí solo, le dije que ese es el paso previo para salir al espacio. Apreté el botón y su cuerpo fue eyectado al espacio, en direccion a su planeta donde caería como un meteorito.
Under diario de un astronauta
Leave a Comment for La factoría
You must be logged in to post a comment.
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed