Otra vez Farenheit
Posted by Raul Lilloy on Julio 22nd, 2008 at 05:55pm

Es muy gracioso, pero Bradbury, sin conocernos, describe en parte nuestra sociedad, pero, pare, pare, pare, mi estimado astronauta, hay diferencias profundas entre el Farenheit de Malcolm y nuestra realidad, aquí la lectura de libros se volvió una adicción, justo cuando ya los libros solo podían ser conocidos en los museos, entonces los profesores de literatura que no se reciclaron a profesores de multimedia, empezaron a dar clases particulares de literatura, a dar talleres de lectura y el éxito fue tan grande, que la sociedad comenzó a preocuparse por la caída en picada de la productividad y del consumo de multimedia; aún considerado científicamente obsoleto leer un libro a verlo en una pantalla gigantesca, con efectos espaciales y sonidos envolventes, estos personajes preferían el libro leído a hurtadillas en los baños de las oficinas, en el metro, en la cama. Primero intentamos frenar esto con una fuerte campaña de sensibilización, indicando todos los peligros de abusar de la lectura, la obesidad, el descuido de las obligaciones familiares y laborales, el sedentarismo y las enfermedades al corazón, las fobias sociales que la lectura genera. Incluso se crearon centros de tratamiento para adictos a la lectura y fue prohibida la venta de novela, libros de relatos o de poesía; finalmente como sabíamos que en algunas librerías vendían libros técnicos, pero cuyo contenido era de una novela, se prohibió directamente la venta de libros; esto solo hizo aumentar el mercado negro de libros, incluso entre los adictos formaban sociedades secretas en las que se intercambiaban los libros, surgieron así oscuros bibliotecarios que prestaban libros a cambio de dinero o favores. Muchos llegaron a prostituirse para poder contar con una o dos novelas semanales, sin las cuales su vida se hacía insoportable. Yo le puedo asegurar que el 99% de las prostitutas son lectoras, de eso estoy seguro y yo creo que el adicto a la lectura no tiene cura y lo mejor es dar un corte profundo, una suerte de solución final, para este drama que carcome a nuestra juventud. Si usted que proviene de un lugar tan distante tiene una solución mejor, mas gentil, que la que hemos pensado, adelante, soy todo oído.
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