La maquina de las emociones
7 Ago 2008 por piluso
Nadie lo vio llegar, ni crecer en Mandragoria, tal vez su caracter reservado hacía que lo ignoraran dóblemente; había sido científico en temas de neurología en el Consejo de Investigaciones de la Universidad de La Plata, hasta que en el 2001, lo echaron, en realidad cerraron todo el departamento de neurociencias, por falta de presupuesto y se vino una diáspora, donde él terminó en el pueblo de Mandragoria, donde retomó sus experimentos en forma secreta.
Envitron se llamaba su aparato y lo que hacía era absorber la energía envidiosa de la gente, acumularla y convertirla en energía eléctrica, ese era el proyecto que había iniciado en Argentina y le faltaba mucho por hacer, en primer lugar no era muy seguro su uso y ya en el laboratorio, varios voluntarios quedaron muy afectados, con dolores de cabeza tan agudos que uno de ellos terminó suicidandosé. Se trataba de un preso voluntario y eso lo salvó al investigador de no terminar con un sumario administrativo y la expulsión, al otro día desmanteló su envitrón y lo guardo arriba de su ropero, a la espera de retomar el proyecto en tiempos mejores, justamente Mandragoria, según el Envitron tenía una poderosa energía, lo que lo hacía un excelente lugar para la experimentación ya solo con poner una antena, el aparato cargaba bastante energía y lo más important que había podido convertirla exitosamente en energía eléctrica. Era una fuente de energía absolutamente ecológica que no solo no producia ni residuos o co2, sino que transformaba una energía dañina en algo positivo. Su idea de marketing para el producto era que la gente durmiera con el aparato, que era como una gorra metálica, para cargar el envitron, y al otro día poder disponer de energia para los aparatos de la casa e incluso el coche, cuando de popularizaran los coches eléctricos.
Pero no hay avanve de la ciencia, sin sacrificios, sin conejillos de india, y lamentablemente ni los animales superiores, y menos los insectos sienten envidia, además no todos los seres humanos sienten envidia, o por lo menos no en la intensidad que el necesitaba para probar su aparato. Aquí, pensó, el fin, justifica los medios, un gran invento que podrá quizás terminar con el recalentamiento global y ante eso, ¿qué es una vida?, además se trataría de elegir a la persona más envidiosa de Mandragoria, la que emitiera mas energia de ondas envitria, como el las llamaba.
La complicada tarea de elegir la persona más envidiosa del pueblo le llevó varias semanas.
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