“Mirad los lirios del campo, son unos gandules, unos vagos rematados, y sin embargo mi papá, es decir el jefe de ustedes, los banca, cómo no los va a bancar a ustedes, que son los acomodados del planeta.”
Sí eso soy, un sereno lunar, un protector de sueños y pesadillas de este pequeño planeta abandonado donde me dejaron por una paga miserable, hace ya cuatro años y con tres años más tendré dinero para comprarme una casa y vivir tranquilo, sin volverme loco, el resto de mis días. Allí esta mi “querencia”, mire por acá así puede ver el lugar donde me voy a instalar para siempre. El resto es fácil, con dinero y todavía con los huesos sanos, tengo oportunidad de casarme y tener familia. Mi único temor, es volverme loco aquí, tanto tiempo solo, me la paso caminando, haciendo lo que sea para que la cabeza no ande pensando cosas que no debe. Que quién sueña, bueno el planeta sueña, todo sueña, no sabría contestarle, no soy un estudioso, solo un trabajador, pero aquí los sueños se pueden cortar con un cuchillo, en especial a la noche, es como una niebla, al principio me distraia mirandolos, pero después me dio algo raro, incluso llegue como a enamorarme de un ser onírico, emergía del bosque y llegaba a la orilla del mar, tendía una toalla y se recostaba, yo pasaba a su lado pero, claro no me veía, ya los que me trajeron me adviertieron que eran sueños y que no debía interferir o mejor dicho no debía complicar mi vida, los sueños de este planeta son eso sueños y tienen su propia vida donde yo no puedo meterme, pero una noche, de mucho brillo, como siempre, después de cenar me iba a la orilla del mar a esperar la llegada de ella, apareció como siempre, era como un sueño que se reiteraba, igual igual, día tras día, pero yo cada día le encontraba más detalles, ese día me anime a acercarme, a centímetros, escuche su respiración, y de golpe abrió los ojos y me miró, eso no me lo esperaba y corrí, sin mirar atrás, como si me estuvieran persiguiendo. Horrible señor, horrible.
Sabado a la noche, ha respirado profundo, y parece que ausonia responde, ¡bien mujer! su hijo le ha hecho recordar sus primeros bailes, no eran tan salvajes como ahora, Franco era una muerto cercano, pero la pasaba bien bailando con Adamo o los Bee Gees ¿y ahora que va hacer? con Ausonia no tiene muchas opciones, no puede salir con alguien y tener Ausonia, ¿o es solo una excusa para no salir?
Es una variante digital del demonio de Tasmania, el mismo que tenía aterrado a Bugs Bunny, aparece cuando menos lo esperamos con comentarios fuera de lugar, incordiando, mostrando su ego digital, practicando el acoso digital, el bullyng digital y otras pestes digitales, o no, puede ser, a veces, muy pocas veces, un tipo esquizoide, sí, sí, que en vez de decir por qué, dice porque cuando va el por qué y así hasta que le detectan la ip y lo bannean, lo condenan a que se vaya a incordiar a otras partes. Po sí. Detrás de un troll se encierra un asesino serial digital, pero no llega a eso, le faltan conocimientos de hacker para reventar un servidor, no llega a tanto, aunque también en un troll, hay un pirómano digital, es decir un “hacker copkit” que le gusta incendiar los debates en la Internet.
“Ausonia mujer” dice una voz en off, mientras la madre agobiada pero exitosa se aleja y ve a su hijo entrar en la fiesta. En realidad, lo lógico, sería que él se encargara de estas cosas, pero bueno lo vamos a dejar así.
El día 6 de setiembre del 2008 a las 20:30 hs, se realizará la inauguración de la exposición pictórica de Eduardo Roca, en Palacete del Siglo XIX, recientemente restaurado, “Villa Anita” en Cuevas del Almanzora, ALMERÍA
El evento esta auspiciado por Imprimis - Property an development
Organizado por Miquel Servera . Director de la Galería Sa Pleta Freda, en Mallorca, ex director de la Fundación Pilar y Joan Miró.
Colabora en la organizacion AlfaInmobiliaria y Urbana Marketing
El avión llegará a Berlín en diez minutos, la temperatura es de 22 grados, el Furher acaba de iniciar su discurso, el que a continuación conectamos a la cabina.
Ha sido una guerra donde he perdido a muchos amigos en Stalingrado, en Africa, pero hemos ganado, ahora Alemania reinará por mil años por nuestra propia fuerza, por nuestra acción, pero serán mil años que no me gustaría vivir.
Entro a la cabina de mando, y me pongo a conversar con el Comandante, está muy cansado, no irá al acto, lo esperan su esposa y sus dos hijas pequeñas; le pregunto si podemos pasar más cerca del acto del furher; sí, sí, no hay problema, me dice.
Hay una columna humana de diez kilometros o más que terminan en el Sportpalast, donde está el furher, en su grandioso palco; acaricio el cuello del piloto con la daga, mis otros dos compañeros hacen lo suyo.